CÉSAR GIORGETA KERMASCHII (1841-1916) por Francisco Coloma Colomer e Isabel Saiz Giorgeta

CÉSAR GIORGETA KERMASCHII
 (1841-1916)
 por
 Francisco Coloma Colomer e Isabel Saiz Giorgeta


Nació en Madrid el día 13 de agosto del año 1841, a las 13.45 horas, probablemente, en la vivienda adquirida por sus padres, al regreso de Troyes, sita en la calle de San Vicente Ferrer (se dice, de esta mansión, que fue centro de tertulias literarias y que el mismo Espronceda estrenó en ella su “Canto a Teresa”).

Infancia y Juventud.
Fue bautizado en la Iglesia de San Martín de Madrid, el día 23 de agosto, con los siguientes nombres: César, Augusto, Óscar, Ramón, Mariano y “Nicolás”.
Hijo único, nacido de la unión del Mariscal de Campo Nicolás de Miniussir y Giorgeta con Sofía Kermaschii y George.
En la partida de bautismo consta, como padre, un personaje ficticio llamado Gaudencio Giorgeta, que fue utilizado, como excusa, para poder imponerle el segundo apellido de su verdadero padre (Giorgeta) y disimular, de este modo, su carácter natural, ya que Miniussir estaba casado legalmente con Carmen Torrijos (hermana del famoso general) desde hacía 21 años.
Es más que probable que esta irregularidad fuese la causa de que, sus padres, lo ingresaran en el seminario de Ciudad Real, a muy temprana edad.
César Giorgeta Kermaschii
(Seminario de Ciudad Real)

El trato que se le dispensó en dicha institución parece que fue tremendamente exquisita, ya que disponía hasta de un sirviente personal (hecho totalmente habitual entre las familias nobles y pudientes).
Se dice, reiteradamente en la familia, que no tenía vocación sacerdotal, que salió muy pronto del seminario y que no llegó a cantar misa. El único dato que hemos hallado, al respecto, es el que aparece en una escritura, otorgada a él por su padre, el día 14 de agosto del año 1865. En esta fecha ya tenía César 24 años y se refiere a él como “religioso tonsurado”. Esto nos lleva a la conclusión de que no era ningún niño cuando dejó el hábito.

César Giorgeta Kermaschii con hábito a los 22 años
 (1863)

Su padre sufrió el accidente cerebral, ya mencionado anteriormente (ver biografía del Mariscal de Campo Nicolás de Miniussir y Giorgeta en blogcoloma), cuando César tenía apenas 15 años y suponemos que la incapacidad física, que arrastró Miniussir hasta su muerte, fue determinante, primero, en el acercamiento entre madre e hijo y, posteriormente, en la decisión de dejar la vida religiosa.
Poseemos escasos datos referentes a esta época.
Hay una mención de los testamentos del Mariscal (el de 1862 y el de 1866, teniendo César 21 y 25 años respectivamente) a los que alude Sofía en sendas cartas, posteriores a la muerte de Nicolás, dirigidas a su cuñado Jacobo de Miniussir, en las que le comenta, concretamente, el destino que ha fijado Miniussir para su propio retrato (pintado por Madrazo), así como para su espada y sus cruces. A propósito de este retrato de Miniussir (no tiene relación alguna con el grabado existente en la Academia de Infantería de Toledo), su destino final fue el museo de Trieste, a diferencia del de Sofía que está en el Museo San Pío V de Valencia. Sabemos, por las cartas mencionadas, la intención del Mariscal de donarlo a su hermano Jacobo y, a la muerte de éste, al Museo de Trieste.
También existe referencia escrita de la donación, ya comentada anteriormente, que, a los 24 años y siendo aún religioso, César recibió de su padre el año 1865 (teniendo ya Miniussir 71 años) consistente en 17 olivares, 1 huerta, 4 eras y una casa de labor, sita en la calle Roldanes; todo ello en la ciudad de Almagro.
Todos estos bienes fueron completados con otras 3 eras más, en la misma zona, dos años después (1867), como consta en otro documento.
Hemos comprobado que estas tierras forman parte de las que Miniussir compró el año 1839, tras la desamortización de bienes eclesiásticos, realizada por el ministro Mendizábal en 1836.
Se supone que César debió de dejar los hábitos durante los últimos años de la vida de su padre. Existe mención de su madre en la que ensalza los amorosos cuidados que éste prestó al Mariscal en esta época.
Comenta su nieto César Giorgeta Gómez que, cuando su abuelo dejó la vida religiosa, hubo un tiempo en el que se dedicó a la vida docente, en el mismo seminario donde se educó.
Suponemos que esta fase debió de comprender los últimos cuatro o cinco años de la vida de Miniussir (entre 1864 y 1868) en los que César contaba entre 23 y 27 años, situando la ubicación de los personajes entre Almagro y Valencia.
Precisamente es en Valencia donde muere y es enterrado Miniussir, el día 5 de mayo del año 1868. Tenía César 27 años.
Huérfano de Padre.
Acaba para nuestro personaje una época de su vida marcada por el matiz religioso, la irregularidad familiar y la larga convalecencia de su padre.
La nueva etapa que comienza durará 12 años, justo el tiempo que le quedaba aún de vida a su absorbente madre, que moriría el año 1880, teniendo él, ya, nada menos que 39 años.
La muerte del Mariscal abrió ante Sofía un periodo de incertidumbre, que se refleja en la escasa correspondencia que disponemos de aquella época (rescatada por su tataranieto Luis Manuel Duyos García), consistente en tres cartas de ella y una de César, escritas entre los años 1869 y 1871, que mantuvieron con el hermano de Miniussir, Jacobo (entre 8 y 14 años menor que Nicolás).
De las pocas referencias que poseemos de Jacobo de Miniussir y Giorgeta, hermano de Nicolás (no sabemos si tuvo más), está la encontrada en una escritura del año 1861 en la que se le menciona como: domiciliario de la Ciudad y Puerto Franco de Trieste. Jefe del gremio de Farmacistas e Inspector distritual de la Instrucción Pública.

Giacomo Miniussir y Giorgeta (La Farmacia de Trieste) (Con Wellington a Waterloo de Pietro Covre).
La aún hoy existente farmacia “Al Castoro” de vía Cavana n.11 fue adquirida por Giacomo Miniussi en 1839, un año después de haber conseguido la licenciatura que le autorizaba a desarrollar su delicada profesión.
Giacomo Miniussi nació en Trieste el 28 de julio de 1802, y aquí murió el 30 de septiembre de 1880. Vivió célibe y habitó en vía Cavana n. 13, la casa contigua a la farmacia.
Un suceso del todo imprevisto, acaecido el 7 de noviembre del año 1855, hizo que la farmacia Miniussi subiera a la palestra de la ciudad, dotándola de una ventajosa e inesperada notoriedad. A las nueve y cuarto de aquella mañana el archiduque Fernando Maximiliano, hermano del emperador Francisco José, por entonces en Trieste en calidad de comandante de la marina de guerra austriaca, recorría la calle costera de Campo Marzio guiando un coche tirado por dos caballos. Improvisamente los dos cuadrúpedos desbocados escaparon al control del archiduque, y después de un trecho de carrera desenfrenada la montura volcó arrastrando en la caída al conductor que quedó enredado con las bridas. Maximiliano, que presentaba varias heridas y en estado de confusión, fue rápidamente socorrido; poco después fue visitado por su médico personal y otros sanitarios triestinos. Todas las vendas, medicinas, desinfectantes, las pomadas y los ungüentos fueron adquiridos en la vecina farmacia Miniussi de vía Cavana.
En tal ocasión el servicio debió resultar tan premuroso, eficaz y plenamente satisfactorio que, bien por las buenas críticas del ilustre paciente, bien por las de su médico (el doctor Trogher), la especiería Al Castoro fue honrada con el título de Farmacia de la Corte o Archiducal, y fue en ésta que desde entonces Maximiliano y su séquito continuaron abasteciéndose de medicamentos y demás material sanitario.
Estos breves apuntes históricos han sido considerados necesarios en la medida que la especiería de vía Cavana constituía el anillo de conjunción entre Nicolò y su Trieste: de hecho, aquí hacía llegar su correspondencia, aquí eran abiertas y comentadas las cartas que enviaba sea al hermano Giacomo sea al predilecto sobrino Leopoldo Colnhuber.
Giacomo Miniussi figura como propietario de la farmacia “Al Castoro” desde 1839 (1838 según otras fuentes), y hasta 1880, año en que pasó a mejor vida. En 1848 fue nombrado “Capo soprastante del Gremio farmacéutico”, cargo que conservó seguramente hasta 1862; un año antes de dicha fecha fue autorizado a arrogarse el título de “Farmacéutico Archiducal”, y poco más tarde también con el de “Farmacéutico Imperial”. Por sus méritos obtuvo el caballerato de la Orden Pontificia de San Silvestre. Mantuvo siempre una afectuosa relación con su hermano Nicolò, tanto que en 1841, deseando reencontrarse con éste, se trasladó a España.


Para Sofía, el año 1868 supone la pérdida de su soporte económico, acrecentada por la inestabilidad general creada por la Revolución.

Apunte histórico (La Revolución de 1868).
El general Prim junto al general Topete desembarcaron en Cádiz el día 17 de septiembre y la ciudad se alzó por ellos.
El día 19 arribó Serrano y otros generales que estaban, hasta entonces, desterrados en Canarias y se extendió, rápidamente, el sentir revolucionario por toda Andalucía.
Ante estos acontecimientos la reina Isabel II preparó un ejército, que fue derrotado por Serrano en la batalla del Puente de Alcolea, a doce kilómetros de Córdoba.
El día 30 del mismo mes partía al exilio la soberana Isabel, terminando así un reinado de 35 años tan accidentado como falto de grandeza.
Se formó un gobierno con elementos tanto de la Unión Liberal como de Progresistas, presidido por Serrano que designó a Prim y a Topete como ministros de Guerra y Marina respectivamente.


Las primeras medidas del gobierno fueron: la implantación del sufragio universal y la libertad de cultos, imprenta, enseñanza, reunión y asociación.
El año 1869 se aprobó la Constitución más liberal de las promulgadas hasta entonces en España.
Al ser una constitución monárquica, se nombró a Serrano como regente mientras se buscaba un rey.
De todos modos fue Prim, como jefe del gobierno, el alma de la revolución hasta su asesinato.
Varios aspiraban al trono y fue Prim quien impuso su criterio y se ofreció la corona a don Amadeo de Saboya, hijo segundo de Víctor Manuel de Italia, el cual fue elegido por las Cortes el día 18 de noviembre del año 1870.

La noche del 27 de diciembre, tres días antes de llegar el nuevo rey a España, fue asesinado Prim.
Amadeo quedó así privado de su más fuerte valedor.
El día 2 de enero del año 1871 renunció Serrano a su regencia y juró Amadeo fidelidad a la Constitución y a las leyes.
Desde su comienzo, la gestión del monarca fue difícil y recibida con marcada hostilidad.
La nobleza conspiró y le ridiculizó, los carlistas le repudiaron por liberal, los republicanos anunciaron el propósito de destronarlo legalmente, algunas autoridades eclesiásticas, civiles y militares, se negaron a prestar juramento de fidelidad.
Si a esto añadimos la guerra separatista en Cuba, los efímeros gobiernos, dos elecciones a Cortes, en las que se emplearon las coacciones más violentas, y la nueva guerra civil, debida a las aspiraciones carlistas, podemos suponer el clima de máxima tensión que se vivió durante estos años en España y la dramática situación de Amadeo.
Finalmente, el rey, ante el pronunciamiento federal del Ferrol y otras tentativas republicanas en Madrid, se propuso abdicar.
Amadeo I de Saboya abdicó el día 11 de febrero del año 1873.
La Asamblea Nacional, en la misma sesión que aceptó la abdicación, proclamó el régimen republicano.
Nació la República sin derramamiento de sangre, pacíficamente, pero no tuvo ni once meses de duración y todos ellos en constante convulsión; así, el 3 de enero de 1874 finalizaba la misma tras el golpe de Pavía.
Efímera fue también la dictadura de Serrano, que sólo abarcó este año.
El día 29 de diciembre del año 1874, el pronunciamiento del general Martínez Campos llevó a la proclamación de Alfonso XII, hijo de Isabel II, que había abdicado sus derechos en él.

Este clima de inestabilidad queda palpable en una carta de Sofía Kermaschii, fechada a finales del año 1870:
He dicho a usted, en otras ocasiones, el triste estado de las cosas, esperando, de año en año, que las circunstancias mejoraran.
Por desgracia todo aquí va de mal en peor, sobre todo desde la revolución.
La Tercia, única finca de la que podríamos sacar fondos, no puede venderse, por más que César haya trabajado mucho para conseguirlo.
Esta casa, que sólo tiene graneros, nadie la quiere porque sólo sirve para encerrar granos, y las cosechas son muy malas, como usted sabrá por los periódicos.
Tengo que pagar 500 reales de contribución para que la Hacienda no la embargue.
No produce ninguna renta hace años, de modo que el sacrificio que hago es mayor.
Todo lo que teníamos en la “Peninsular” se ha perdido con la quiebra de esta sociedad, de modo que sólo el trabajo de César, bueno y cariñoso como siempre, y lo poco que nos produce el molino, es lo que nos sostiene con decencia.
En estos doce años, al menos ya, libre del hábito, intenta César perfilar
sus posibilidades comerciales.

Nos consta, por una escritura, que pocos meses antes de morir su padre, vendió seis pedazos de sus tierras (que había recibido, en donación del mismo, los años 1865 y 1867) a un tal don Manuel Malagón, el día 5 de marzo del año 1868.
Es más que probable, tanto por los datos extraídos de las cartas, como de comentarios de sus descendientes (que han venido repitiéndose hasta la actual etapa) que César invirtiese el capital, obtenido de la venta de estas tierras, en bolsa (su madre se refiere a la quiebra de “Peninsular”). La pérdida de este peculio debió de servirle de acicate para intentar el inicio de algún negocio que aliviara su perspectiva económica.
Se narra en la familia (a propósito de lo necesario que es el dinero) una de sus célebres frases: “No hay Don sin Din”.También consta en escritura que, Miniussir, un año antes de morir, aún disponía en Almagro de una casa Tercia (casa de labranza) en la calle Ejido de Calatrava numero 8, así como, 10 eras y una casa con huerta.
Casa Tercia de Almagro
Propiedad hasta la desamortización de la Mesa Mestral de la Orden de Calatrava (órgano que administraba todas las propiedades que dependían directamente de la primera jerarquía de la Orden de Calatrava), pero ese edificio era propiamente un gran almacén de cereales, donde los administradores de la Mesa Mestral apilaban la parte del cereal que les correspondía de las cosechas a cargo del pago de impuestos medievales de los arrendatarios de las enormes propiedades de la Orden de Calatrava.
(Información procedente de José Martínez Carrión. Nicolás Miniussir y Giorgeta, el héroe de Waterloo que se instaló en Almagro a mediados del siglo XIX. Revista de Arte y Pensamiento de Campo de Calatrava. I Época. Nº 5. Diciembre 2014 (181-199).

Aunque estas últimas posesiones las dejó en herencia, se supone que a partes iguales, a sus dos hijos vivos: Fernando de Miniussir (hijo de Carmen Torrijos) y César Giorgeta (hijo de Sofía Kermaschii), como sugiere Sofía, en quejumbrosa carta a su cuñado Jacobo, describiendo cómo Fernando se inhibe del pago de la parte de contribución que le corresponde de la casa Tercia.
Parece que inicialmente, aprovechando los olivares heredados de su padre, César montó una almazara en Almagro. A este molino de aceite se refiere Sofía en el extracto de la carta descrita anteriormente, así como en esta frase de la misma:
Si la suerte quisiera que tuviéramos un buen año del fruto de aceituna….
Por lo que se deduce de la correspondencia, durante este periodo, César vivió con su madre, tanto en Almagro como en Madrid, y así Sofía narra:
Después nos marcharemos a Madrid, donde hemos tomado una casa en la calle Pelayo, número 63, 2º derecha, la que pongo a su disposición.
Es evidente que esta casa nada tiene que ver con la que utilizó a su llegada a Madrid con Miniussir, en la calle de San Vicente Ferrer, donde nació César.
Existe también la mención, en la carta del mes de diciembre de 1870, a un trabajo que ha encontrado César en Madrid:
César ha encontrado, en casa de un buen amigo, una excelente colocación.
No creemos que se refiera a Jules Miette (con el que inició el negocio de la tinta), ya que estamos convencidos de que el principio del negocio en Valencia, no comenzó hasta después de la muerte de su madre, en el año 1880.
Sea cual fuere el negocio de Madrid, tuvo que compatibilizarlo con la recogida de la aceituna en Almagro y la explotación del molino, como comenta en su carta Sofía:
Ahora estamos aquí, durante la recolección de la aceituna.
Del resto de esta década de 1870 nada más nos ha quedado.
El día 2 de agosto del año 1880 murió en Madrid doña Sofía Kermaschii y George.
El certificado de defunción habla de congestión pulmonar.
El deceso se produjo en su domicilio, sito en la calle Real, número 26, cuarto, cuarta (como podemos observar esta residencia vuelve a ser distinta de las mencionadas con anterioridad).
Tenía Sofía 65 años.
Industria y Familia.
Este parece ser el momento en que César, ya un hombre maduro, de hecho cumplió 39 años sólo 12 días después de la muerte de su madre, queda totalmente libre de ataduras, tanto paternas como maternas y religiosas, comenzando, ahora sí, su auténtica vida familiar y empresarial, que aún abarcará otros 36 años.
Esta nueva etapa estuvo además favorecida por la relativa tranquilidad política y social que se mantuvo en España durante 20 años (1875-1895). Apunte histórico (La Restauración y la Regencia de María Cristina).Alfonso XII apenas reinó 11 años (1875-1885), pero tiene importancia en la historia contemporánea de España, ya que, es el punto de partida de una era de pacificación y de reorganización interior.
Los dos hechos esenciales de su reinado son el fin de la guerra carlista y la elaboración, y puesta en vigor, de la Constitución de 1876.
La Restauración se define con un nombre: Cánovas.
Gracias a él, España vivió una etapa de reposo y pudo reconstruirse la nación en un régimen de normalidad civil.
Este clima se mantuvo los primeros diez años, de los diecisiete (1885-1902) que duró la Regencia de María Cristina de Austria, madre de Alfonso XIII, debido, esencialmente, al Pacto del Pardo entre Cánovas y Sagasta, que mantuvo un bipartidismo relativamente estable hasta 1895.
La Constitución de 1876, aun reconociendo al catolicismo como religión del Estado, declaraba que nadie podía ser molestado por sus opiniones religiosas y se reconocían los derechos individuales, inviolabilidad del domicilio, libertad de pensamiento, de asociación y de reunión.

En este nuevo clima vemos a César adscrito a la masonería madrileña desde el año 1881 hasta el año 1886.
También por esta época debió de surgir la amistad con el francés Jules Miette.
Este amigo fue el que le introdujo en el mundo comercial de la tinta para escribir, ofreciéndole una delegación de su patente francesa “Ville de Paris”.
Con esta delegación, César se estableció definitivamente en Valencia el año 1882.
Según relato de su nieto César Giorgeta Gómez y de su bisnieto Luis Manuel Duyos García, nuestro personaje recorría diariamente, con su cartera de representante, todas las papelerías valencianas ofreciendo su producto.
Uno de los comercios que visitaba César asiduamente era el de los Chiner, matrimonio integrado por don Luciano Chiner Artero y doña Vicenta Plomer Navarro, ambos naturales de Valencia y dueños de un establecimiento de papeles pintados y objetos de escritorio.

Su hija Teresa Chiner Plomer, una lozana moza de 26 años y oriunda del Grao de Valencia, hacía de cajera en dicho negocio y en ella reparó, al instante, el maduro César, que contaba, ya entonces, con 41 años y sin compromiso.
Todos los días acudía a aquella papelería, hasta que una mañana decidió dar el paso trascendental. Es, en este momento, donde se produjo otra de las frases célebres de Cesar, que ha sido recordada hasta por sus bisnietos. Sin dejar de mirar un instante a Teresa, se dirigió a su padre proclamando con decisión: “si esta señorita no tiene compromiso, me caso con ella”.
Accedió el padre, accedió Teresa y el año 1883, por fin, don César Giorgeta Kermaschii se convirtió, a los 42 años, en un hombre casado. La nueva pareja comenzó viviendo en el número 5 de la calle de la Abadía de San Martín, edificio situado junto a la Iglesia del mismo nombre y enfrentado con el inicio de la calle del Embajador Vich.

Hotel Bristol.Esta construcción, junto a la que ocupaba el número 3, desapareció a finales del siglo XIX, siendo ambas sustituidas por el actual Hotel Bristol (magnífico edificio ecléctico de viviendas, construido por Luis Ferreres Soler el año 1900). El año siguiente (1884) nació, en esta misma vivienda, su primogénita, Sofía Giorgeta Chiner, el día 10 de marzo.
Parece ser que los inicios del negocio fueron duros y el matrimonio tuvo alguna necesidad económica, pero, en vez de claudicar, se plantearon dejar la delegación francesa de tinta y establecerse por su cuenta, obteniendo, de este modo, el beneficio completo de fabricación.
Consiguieron licencia de Ville de Paris para fabricar, por concesión, sus tintas en Valencia.
Para poder realizar esta nueva labor alquilaron en 1884 un local, muy cerca de su vivienda, ubicado en los bajos de la última finca de la calle del Embajador Vich (actual nº 15), justo en la esquina con la plaza de Rodrigo Botet, en pleno centro de Valencia.
También, por aquel entonces, trasladaron su domicilio familiar al tercer piso del nº 18 de esta misma calle.
Aquí nacieron sus dos hijos varones: César, el día 3 de agosto de 1886, y Alfredo, el día 13 de noviembre de 1889.
Desconocemos si en 1884 los dos números citados correspondían al mismo edificio o no. Actualmente el nº 18 enfrenta con el nº 15.

Finca nº 15 de la calle del Embajador Vich.
Esta finca fue derribada a principios del siglo XX y sustituida por el actual número 15 (edificio de viviendas modernista, construido por Manuel García Sierra el año 1905). Precisamente en estos bajos se estableció más adelante la Papelería Vila, que aún existe en la actualidad.

En estos bajos fue donde, César y Teresa, instalaron su modestísima y primera Manufactura de Tintas para Escribir.
Se mantuvo en los recuerdos familiares una memoria nostálgica de esta época en la que el matrimonio Giorgeta Chiner, e incluso más tarde también sus hijos, acudían a la fuente de la plaza, con unos toneles, para recoger el agua requerida diariamente para la fabricación de la tinta. Según expone su exegeta en el texto de su homenaje póstumo:
don César estaba dotado de unas cualidades personales extraordinarias y marcó a su modestísima empresa una orientación y una táctica tan inteligentes y acertadas que la poderosa competencia, la escasez de medios económicos y la invencible resistencia del mercado, se vieron al cabo de muy pocos años, combatidos por un contrincante que, pertrechado fuertemente con los inagotables recursos de su preclaro cerebro y férrea voluntad, amenazaba vencerles totalmente.
El negocio no desfalleció en ningún instante, porque don César Giorgeta constituía un abundante manantial de nuevos bríos e iniciativas. Este afán y este formidable interés en cuidar y atender las necesidades y exigencias de su industria, no fue nunca, por otra parte, motivo para que se olvidara de las exquisiteces morales, que constituían nobles impulsos de su corazón.
Por ello, su trato fue con todos suave y afable en grado sumo, y al lado de su enérgico y vigoroso temple, resplandecía en todas las ocasiones, un espíritu delicado y humanitario que le granjeaba la amistad y simpatía de los que con él se relacionaban.

Precisamente puede existir una analogía entre los inicios industriales de César y la representación de la propia fuente de la plaza de Rodrigo Botet.

La fuente de la plaza de Rodrigo Botet de Valencia.
Ésta fue construida a mediados del siglo XIX, época en la que se introduce el agua potable en la ciudad. Está constituida por las tres gracias, en hierro de fundición, colocadas alrededor de una farola, anteriormente de gas (retirada tras su última restauración) y en la base unos patos, también de hierro, derraman el agua. La fuente se erigió como símbolo del progreso, mostrando los nuevos materiales (hierro de fundición) y los adelantos técnicos (el agua potable y el gas).

En esta primera fábrica sólo se contrató a un operario (Eleuterio).
A principios de los años 90, del siglo XIX, el negocio florecía y se requirió una ampliación del espacio destinado al mismo.
Para este menester se trasladaron a la calle de Jesús y ocuparon los bajos de los números 8 y 10 de la misma, situados poco antes del cruce con la calle del padre Jofré.

Fincas nº 8 y 10 de la calle de Jesús.
Este espacio está hoy ocupado por dos edificaciones: una finca, identificada con el número 8, estrecha, que impresiona haber sido construida entre la segunda y tercera década del siglo XX y el edificio perteneciente a la Fundación de la Real Hermandad de Nuestra Señora del Santo Celo, identificado con el número 10, utilizado en la actualidad como una de las dependencias de la Universidad Católica de Valencia (San Vicente Ferrer). Para este nuevo emplazamiento se contrató a un nuevo operario, en este caso fue una mujer, originaria de Paiporta y llamada Rosa.

Un anuncio de esta nueva etapa rezaba así:

TINTAS DE LA VILLE DE PARIS
JULES MIETTE
PARIS
Inalterables y siempre limpias
No oxidan las plumas
Las Tintas de la Ville de Paris son bien conocidas en toda España y no necesitan de elogios ni recomendaciones para que el público las prefiera a ninguna otra por su excelente calidad.
CÉSAR GIORGETA
Director de la fábrica sucursal de la de París
Establecida en Valencia
Calle de Jesús, 8 y 10


De este modo comenzó la auténtica andadura de la que, durante más de medio siglo, se convirtió en una de las tintas para escribir más famosas de la Nación, la “TINTA SAMA” inicialmente y“TINTA SAMAS” después. En la primera mitad del siglo XX no hubo colegio o despacho en España en el que no estuviera presente una gran botella de la tinta creada, primero, por el matrimonio Giorgeta y, posteriormente, por sus hijos.
Nombre, Lema y Canción.
La familia al completo estuvo implicada desde el principio en el negocio.
Para hallar un nombre adecuado a su producto acordaron los dos hermanos varones acudir cada día con una palabra nueva y valorarla. Una mañana apareció Alfredo con el bisílabo “SAMA” y a todos les sonó totalmente apropiada. Así se llamó la tinta, con una palabra sin significado alguno pero agradable al oído.
Esta ocurrencia de Alfredo fue completada por otra, esta vez de César, revelando el que sería el lema del negocio:
“LA TINTA SAMA SIEMPRE VENCE”
A partir de entonces la empresa se denominará: Industrias VILLE DE PARIS Y SAMA.

No sabemos con certeza cuándo apareció el anuncio radiofónico con la famosa canción.
La letra que expongo a continuación ha supuesto, a nuestro pesar, ardua tarea recopilarla, ya que cada miembro de la familia actual consultado la refería con alguna variación. El resultado final es, lo que creemos puede ser, lo más aproximado a la versión real.

CANCIÓN DE LA TINTA SAMA.
La tinta SAMA tiene la fama porque en la lucha supo vencer.
La tinta SAMA usted la reclama, porque es la tinta que gusta a usted.
Calamar, calamar, SAMA te derrotó.
Porque es la tinta que a todos gusta por ser superior.
Calamar, calamar, SAMA te destronó.
Porque a todas las tintas vence.
Porque las superó.

Mucho más adelante, en los años treinta (sabemos que en 1932 aún se llamaba SAMA en el homenaje póstumo a don César), ignoramos si antes o después de nuestra Guerra Civil y, por consiguiente, más de 20 años después de la muerte de don César, hubo que añadir una “S” al final de la palabra, debido a la confusión que creaba con la población asturiana Sama de Langreo y quedó definitivamente como “SAMAS”.
Hijos.
Los hijos de la familia estudiaron en la Institution de Jeunes Gens sita en Fontenay-Sous-Bois (París). Don César aprovechó su gran amistad gala con Jules Miette mantenida desde que comenzó su etapa industrial (de hecho, existe la firma de Jules, como tutor, en la cartilla escolar de Alfredo Giorgeta del año 1900).
Sabemos que los dos hijos varones completaron su etapa escolar básica en la capital francesa para, posteriormente, alrededor de los años 1900, César, y 1902, Alfredo, trasladarse a Suiza con la intención de iniciar, ambos, su licenciatura en Ciencias Químicas y poder, de este modo, aplicar sus conocimientos al negocio familiar. Poseemos datos, procedentes de diplomas acreditativos, de que Alfredo, y suponemos que también César, realizó sus estudios de Química en Burgdorf (en francés Berthoud), comuna del cantón suizo de Berna, y que ambos dominaban tanto el francés como el alemán, lenguas oficiales en este cantón.

Burgdorf.
Suiza está dividida en 23 cantones, tres de ellos compuestos por semi-cantones.
El cantón de Berna (cuya capital es la ciudad de Berna) está integrado por 399 comunas y una de ellas es la de Burgdorf, cuya capital es la ciudad del mismo nombre.

La licenciatura debió de completarla César en el año 1903, ya que poseemos el diploma acreditativo de Alfredo, fechado el día 29 de agosto de 1906.
Suponemos, por otra parte, que la educación que recibiría en París la hija mayor, Sofía, sería la propia de las damas ilustradas de finales del siglo XIX.

La Fábrica.
Con el negocio boyante, don César compró, el año 1898, un gran terreno hortofrutícola situado en las afueras de Valencia, en el Camino Viejo de Picasent (actual calle de Albacete).
La causa de esta adquisición no fue otra que la de edificar, en el centro de este magnífico huerto, su fábrica soñada, con espacio suficiente para albergar la gran cantidad de operarios y de material industrial que ya se necesitaba para poder realizar la expansión definitiva del negocio y que, las instalaciones de la calle de Jesús, no podían acoger en condiciones idóneas.
Como complemento ideal agregaría, a la fábrica, una gran mansión donde pudiera residir con su esposa y sus tres hijos (de hecho la construcción primitiva sólo disponía de vivienda única en el piso principal).
Las visitas dominicales al “Huerto” se convirtieron desde entonces en habituales y, en aquellas comidas campestres, se comentaban proyectos de futuro. Compra de los terrenos (1898 y 1900).
Don César adquirió estos terrenos realizando una primera compra de 7800 metros cuadrados, el día 27 de agosto de 1898, a don Carlos Biviá y doña María Company y una segunda de 1287 metros cuadrados (ya con la fábrica edificada y que ampliaba el espacio de la finca por su zona próxima a la vía férrea) realizada el día 17 de diciembre de 1900 a doña Vicenta González. Descripción primitiva del Edificio (1909).
(Datos provenientes del último testamento de don César en 1909).
El terreno edificado es de 1320 metros cuadrados.
El edificio de vivienda está compuesto de una planta baja destinada a almacén y fábrica, así como de habitación para el portero. En esta planta baja existe un patio con escalera que conduce a un solo piso principal distribuido en varias habitaciones destinadas a vivienda del propietario.

Aspecto de la Fábrica desde la calle Maestro Sosa.
(falta el área de vivienda que continuaría don César hacia la derecha de la imagen).


Descripción notarial de la Finca (1933).
(Estos datos proceden del testamento de Teresa Chiner Plomer, esposa de César).
Finca situada en la vega de esta ciudad, cuartel de Patraix, partida llamada de Jesús o del Camino Viejo de Picasent, vara de la calle de San Vicente.
Extensión superficial 11378 metros cuadrados y 30 decímetros cuadrados.
Linda:
-Al Norte con la vía férrea de Valencia a Utiel.
-Por Levante con terrenos de don Manuel Galindo, de los que está separado por una pared medianera, y con tierras de don Antonio Lacuadra, don José Fortuna y la señora viuda de Vallés.
-Por Mediodía con el Camino de Tránsitos, trozo denominado Avenida de César Giorgeta, antes tierras de la testamentaría de doña Julia de los Ancos.
-Por Poniente con el Camino Viejo de Picasent.
El edificio:
La finca, antes no tenía número y hoy (año 1933) está señalado con el número 23 del Camino Viejo de Picasent.
La superficie destinada a uso comercial se compone de planta baja, destinada a almacén, despacho y fábrica de tintas, gomas líquidas, lacres y otros productos.
Existe además otro cuerpo de edificio, compuesto igualmente de planta baja, que sirve de ampliación del almacén.
Junto a dicha fábrica, y formando con ella un todo, existe un patio de entrada con dos pisos bajos y escalera que da acceso a un piso alto con dos habitaciones independientes, desvanes y terrado.
En la parte norte del edificio reseñado existe una torre de mampostería con pozo y motor que extrae el agua para el servicio de la fábrica y viviendas referidas.

Lindes actuales de lo que fue la Fábrica (2007).
Al Norte con la calle del Maestro Sosa (hasta los años setenta del siglo XX discurrían, por esta calle, las vías del tren procedente de la Estación del Norte de Valencia).
Por Levante con la calle de Roig de Corella (esta calle no existía entonces ya que estaba ocupada por los límites de diversas propiedades particulares).
Por Mediodía con el tramo de la avenida de César Giorgeta comprendido entre las calles de Roig de Corella y Albacete (la avenida Giorgeta fue ampliada en los años sesenta del siglo XX a expensas de un amplio fragmento del jardín de la Fábrica.
Por Poniente con el final de la calle de Albacete.

Descripción de los Exteriores.
El acceso al complejo se realizaba por el último tramo de la actual calle de Albacete, donde existía una gran puerta enrejada, sostenida por dos robustos pilones que se abrían paso sobre un muro que delimitaba y protegía la propiedad, rodeándola en su totalidad.
Desde esta puerta surgía un camino, recto y asfaltado, que en vez de enfrentar con la fachada principal de la vivienda discurría paralelo a la cara lateral (norte) de la misma, sobrepasando las edificaciones, la torre de mampostería con pozo y motor (a la que se refiere doña Teresa en su testamento) y acabando, tras las mismas, en una placeta.
Esta es la razón por la que, para acceder a la vivienda, el camino se bifurcaba en ángulo recto, girando a la derecha, al alcanzar la esquina de la finca.
Toda la enorme extensión de terreno, que abarcaba desde el muro hasta las fachadas principal (oeste) y lateral derecha (sur), estaba ocupado por un auténtico vergel, con jardín bajo y arbolado. La zona izquierda (norte) se empleó como uso hortícola. Como curiosidad, cuentan los familiares más antiguos, que en tiempo de la infancia de los nietos, se construyó, al inicio de este espacio, una auténtica pista de tenis.
Por último, la zona edificada (vivienda, fábrica, almacenes y, más tarde, granja y vaquería) ocupaba el área central y posterior (este) de la finca.

La vivienda.
(La distribución y adecuación de las viviendas que describimos se realizó tras la muerte de don César, durante la segunda y tercera décadas del siglo XX).
El edificio principal constaba de tres viviendas y una zona de despachos. Estaba totalmente flanqueado por una acera y en sus fachadas se abrían grandes ventanales y balconada.
Se, accedía al mismo por una gran puerta de madera a dos aguas situada en la fachada principal, aunque había una segunda puerta simple, a la derecha de esta fachada, que comunicaba con la zona de despachos.

Aspecto de la Fábrica.
La entrada principal al área de vivienda (derecha) daría a la calle Albacete. 
El ángulo formado por los jardines delanteros daban al cruce entre las calles Maestro Sosa y Albacete.
La actual avenida de César Giorgeta discurriría por la parte superior del grabado. 
En la parte inferior se muestra la vía del ferrocarril que procedía de la estación y surcaba la calle de Maestro Sosa.
 Imagen de la Fábrica.
(Obtenida del membrete de las cartas oficiales).
Área de vivienda y oficinas.
 

Al atravesar el umbral te acogía un gran patio interior cubierto que servía de distribuidor. El suelo de este patio era de mármol blanco y en el centro del mismo se colocó una estrella roja de cinco puntas (estrella flamígera masónica) que el año 1939, al acabar la Guerra Civil Española, fue retirada por César Giorgeta Chiner para evitar cualquier sospecha por parte de los nuevos dirigentes de la dictadura nacional-católica, recién instaurada.
A este patio daban dos puertas, la de la izquierda comunicaba con la vivienda de César y su familia, mientras que la de la derecha daba paso a los despachos.
Al fondo del patio, enfrentada a la puerta principal, comenzaba una gran escalera que, ascendiendo en línea recta los primeros peldaños, giraba a la derecha en semicírculo hasta completar los 180º al alcanzar el rellano del primer piso.
En este piso superior había otras dos viviendas, la de la izquierda, vista desde la fachada y encima de la de César, fue la morada de doña Teresa desde que enviudó; la vivienda de la derecha, construida sobre la zona de despachos, fue ocupada, a partir del año 1927 (once años después de la muerte de su padre) por Alfredo y su familia.
Por último, esta escalera seguía ascendiendo hasta un segundo piso donde se encontraban los desvanes y terrado. Final de una fructífera vida.
Don César tuvo la suerte y el privilegio de poder disfrutar, aún durante 15 años, del despegue imparable de su negocio y compartirlo con Teresa y sus hijos en su magnífica finca.
La primogénita Sofía casó a los 21 años (1905) con el flamante capitán de infantería, de 26 años, don Rafael Duyos Sedó y, sólo un año después (1906), ya tenía don César su primer nieto, Rafael Duyos Giorgeta (que en el futuro se convertiría en el gran poeta).
Aún hubo que esperar 8 años (1914) para ver casar al mayor de sus hijos varones.
César casó con María (Miqui) Haussener Liechti, de 23 años y oriunda de Suiza. Parece que el noviazgo se produjo en Berna, mientras César terminaba su licenciatura. Por su parte, el hijo menor, Alfredo, casó, el día 19 de mayo del año siguiente (1915), con su prima hermana, por parte de madre, Encarnación Chiner Chiner (el padre de Encarnación, Joaquín, era hermano de Teresa Chiner Plomer). Por desgracia don César ya no fue consciente del matrimonio de su hijo menor.
Entre finales del año 1914 e inicios de 1915 sufrió un accidente cerebral que lo dejó con enajenación mental permanente hasta su muerte, un año después.
De hecho, debido a esta incapacidad, se tuvo que crear una sociedad gestora del negocio (18 de mayo de 1915), con doña Teresa como tutora y sus dos hijos varones como socios industriales, con derecho al 50% de los productos
Este mismo año 1915 (meses antes de morir don César) nació un vástago de cada uno de los hijos mayores.
Sofía y Rafael tuvieron su segundo hijo, nueve años después del primero, le llamaron Gabriel Duyos Giorgeta (se convertiría, años después, en un gran y entrañable médico valenciano).
De César y Miqui nació Beatriz Giorgeta Haussener.

Don César cumplió su sueño.
Su negocio crecía imparable, la finca que lo albergaba era digna del mismo, su hija Sofía bien casada con militar de carrera, César y Alfredo, dedicados por completo a la empresa familiar, garantizando su futuro bajo la atenta supervisión de doña Teresa.
Tras un año situado en una esfera mental paralela, murió don César, el día 24 de enero del año 1916, a los 74 años de edad en su casa del Antiguo Camino de Picasent.
En su certificado de defunción se describe, como causa de la muerte, embolia cerebral.
Según consta en los archivos, se celebró su funeral en la Parroquia de Patraix y los trámites se realizaron en el juzgado de San Vicente.
Fue enterrado en el Cementerio Municipal de Valencia y, como ocurriera con los restos del Mariscal Miniussir, los suyos fueron trasladados, el día 19 de enero de 1987 (setenta y un años después), al panteón de los Giorgeta Gómez, en este mismo cementerio.

Testamento.
(Datos obtenidos del último testamento de César Giorgeta Kermaschii).
Como dato significativo César declara en su testamente de 21 de mayo de 1909 (que fue el definitivo) que si, cuando muera, aún no está dispuesto el panteón, que pretende adquirir en el Cementerio General, su cuerpo sea enterrado provisionalmente en nicho. Pide además que, a dicho futuro panteón, sean trasladados los restos del Mariscal Miniussir y que en él se entierren todos sus descendientes que mantengan el apellido Giorgeta.

El tercio de libre disposición lo legó, don César, a su esposa Teresa Chiner Plomer.
El tercio de su herencia destinado por ley, a sus dos hijos varones: César y Alfredo.
Del remanente de todos sus bienes, derechos y acciones, por partes iguales, a sus tres hijos: Sofía, César y Alfredo, y a su esposa Teresa.
Posteriormente, y de común acuerdo, los tres hijos renunciaron a la herencia a favor de su madre Teresa (sobreviviría aún 17 años a su marido).
A partir de entonces la empresa familiar pasa a denominarse:
“Viuda de César Giorgeta e Hijos”.
Continúa la saga.
Alfredo y Encarnación tuvieron a la primera de sus tres hijas: María (Maruja) Giorgeta Chiner cuatro meses después de la muerte del patriarca (1916).
El año 1917 vio nacer a Vicenta Giorgeta Chiner, segunda hija de Alfredo y segunda nieta póstuma de don César.
Dos años después (1919) se produjo en la familia un trágico suceso: Miqui murió de viruela el día 21 de marzo. Sólo llevaba, César, cinco años casado, hacía tres que era huérfano de padre y se encontraba viudo y, a su vez, responsable de una pequeña de cuatro años.
Este hecho luctuoso debió sumir a la familia en la más profunda tristeza, aunque suponemos que, ésta, sería mitigada, en parte, por un alegre acontecimiento acaecido este mismo año 1919, el nacimiento de Encarnación Giorgeta Chiner, el día 26 de noviembre, tercera y última hija de Alfredo.
En 1920 se produjo una separación forzosa. Sofía, siguiendo el destino de su marido, se trasladó, con sus hijos Rafael (de 14 años) y Gabriel (de 5 años), a vivir definitivamente en Madrid.
César contrajo nuevo matrimonio, tras cuatro años de viudedad, el día 9 de septiembre de 1923, con María de los Desamparados Gómez Asuar.
De esta segunda unión nacería en 1924 la segunda hija de César: María (Maruja) Giorgeta Gómez y en 1928 su primer hijo varón: César Giorgeta Gómez, cuyos descendientes son los únicos que aún mantienen el apellido Giorgeta en la sexta generación de don César (séptima de don Nicolás). La Fábrica de Productos Químicos SAMA continuó boyante en vida de doña Teresa, que, dos años antes de morir, vio colmado su orgullo al asistir, como cabeza de familia, al fastuoso homenaje que se dedicó, póstumamente, a su marido, con motivo del cambio en la denominación del antiguo Camino de Tránsitos, a la altura de la Fábrica (entre la calle de Jesús y la de San Vicente), por el de Avenida de César Giorgeta.

Avenida de César Giorgeta.
La idea nació de los mismos dependientes y operarios de la Fábrica, que, aprovechando la necesidad del Ayuntamiento de rotular distintas calles debido al ensanche urbano de Valencia, solicitaron al mismo dar el nombre de don César a este tramo de la nueva avenida.
Cristalizada la idea, el 14 de noviembre de 1930 se presentó la solicitud.
El Ayuntamiento acordó por unanimidad el día 10 de julio de 1931 (sólo 3 meses después de iniciada la Segunda República Española) acceder a la rotulación solicitada.
Al conocerse el éxito de la petición, los empleados y obreros ofrecieron costear la placa y organizar su descubrimiento.
El acto se realizó oficialmente el 14 de abril de 1932 y, dos días después, la familia agradeció el homenaje celebrando un gran banquete para todo el personal de la empresa.
Esta denominación aún permanece en la actualidad, siendo, la avenida Giorgeta, una de las vías más transitadas de Valencia y, por lo tanto, el apellido de don César, se mantiene vivo, pronunciado a diario por las gentes de la ciudad. Doña Teresa Chiner Plomer murió el día 18 de marzo del año 1933.

A partir de entonces, bajo la dirección de sus hijos, la empresa se mantuvo próspera, con el lapso de la Guerra Civil (1936-1939), hasta los años cincuenta del siglo XX.
Comentan reiteradamente en la familia que el negocio no se supo adaptar a la revolución producida tras la aparición del bolígrafo (inventado en 1938 y comercializado a partir del año 1943). Sea o no esta la causa, la verdad es que, a partir de la mitad del siglo, comenzó el declive.
El cierre definitivo se produjo el año 1964.

Epílogo.
Hemos deseado finalizar aquí los hechos; pues consideramos que, estas cuatro generaciones, integran plenamente el objetivo de esta obra.
Este objetivo no ha sido otro que el de reivindicar, como origen de nuestra familia, al Mariscal de Campo don Nicolás de Miniussir y Giorgeta, excelente y arrojado militar e íntegro y consecuente liberal progresista, que se unió, por amor, a doña Sofía Kermaschii y George, siendo fruto del mismo don César Giorgeta Kermaschii, creador de una de las industrias valencianas y españolas más potentes y entrañables de la primera mitad del siglo XX.
FUENTES.-
1.-Transmisión Oral y Escrita de: Luis Manuel Duyos García, Gabriel Duyos Montaner, María Giorgeta Gómez, César Giorgeta Gómez, Encarnación Giorgeta Chiner y Alfredo Bonilla Giorgeta.

2.-Decreto de Desamortización de Bienes Eclesiásticos (19 de febrero de 1836).

3.-Escritura de adquisición de tierras en Almagro por parte de Nicolás de Miniussir y Giorgeta, procedentes de la desamortización de bienes eclesiásticos (5 de septiembre de 1839).

4.-Partida de Bautismo de César Giorgeta Kermaschii.
Madrid a 23 de agosto de 1841.

5.-Hipoteca de fincas de Almagro, propiedad de Nicolás de Miniussir y Giorgeta a favor de su hermano Jacobo (1851).

6.-Escritura de donación por parte de Jacobo de Miniussir y Giorgeta a favor de Sofía Kermaschii y George del crédito que le debía su hermano Nicolás (1851).

7.-Certificado de restitución de un préstamo por parte de Nicolás de Miniussir y Giorgeta a su hermano Jacobo (1861).

8.-Escritura de donación de tierras por parte de Nicolás de Miniussir y Giorgeta a César Giorgeta Kermaschii (14 de agosto de 1865).

9.-Escritura de donación de tierras por parte de Nicolás de Miniussir y Giorgeta a César Giorgeta Kermaschii (24 de mayo de 1867).

10.-Escritura de venta de tierras por parte de César Giorgeta Kermaschii a Manuel Malagón (5 de marzo de 1868).

11.-Cartas de Sofía Kermaschii y George y de César Giorgeta Kermaschii a Jacobo de Miniussir y Giorgeta (1869-1871).

12.-Archivos del Cementerio Municipal de Valencia.

13.-Certificado de Defunción de Sofía Kermaschii y George.
Expedido el día 3 de agosto de 1880.

14.-Partida de Bautismo de Encarnación Chiner Chiner.
(2 de diciembre de 1886).

15.-Partida de nacimiento de Alfredo Giorgeta Chiner.
Expedido el día 16 de noviembre de 1889.

16.-Título de Química de Alfredo Giorgeta Chiner.
Kantonales Technikum in Burgdorf.
Bernischem kantonalen Technikums in Burgdorf.
(29 de agosto de 1906).

17.-Testamento de César Giorgeta Kermaschii.
(21 de mayo de 1909).

18.-Libro de Actas del Consejo de Familia.
Creado a raíz de la incapacidad de César Giorgeta Kermaschii.
(1915 y 1916).

19.-Libro de Familia de Alfredo Giorgeta Chiner y Encarnación Chiner Chiner.
(19 de mayo de 1915).

20.-Certificado de Matrimonio de Alfredo Giorgeta Chiner y Encarnación Chiner Chiner.
(19 de mayo de 1815).

21.-Certificado de Defunción de César Giorgeta Kermaschii.
Expedido el 25 de enero de 1916.

22.-Certificado de Bautismo de María Giorgeta Chiner.
(2 de julio de 1916).

23.-Certificado de Bautismo de Vicenta Giorgeta Chiner.
(27 de julio de 1917).

24.-Libreto de Homenaje Póstumo a César Giorgeta Kermaschii.
Conmemoración del cambio de denominación del antiguo Camino de Tránsitos por el de Avenida de César Giorgeta (1931).

25.-Testamento de Teresa Chiner Plomer (1933).

26-Historia de España.
Ed. Ramón Sopena, S.A. (2000).

27.-Historia.
Eugenio García Albiñana.
ECIR Editorial, 2003.

28.-El siglo XIX.
Javier Tusell y Rafael Sánchez Mantero.
Historia de España.
Ed. Espasa Calpe, S.A. (2004).

29.-Atlas de Historia de España.
Fdo. García de Cortázar.
Ed. Planeta, S.A.. 2005.

30.-Diccionario Biográfico.
Enciclopedia de Historia de España. Vol. IV.
Alianza Editorial: Madrid (1991).

31.-Artehistoria.

1 comentario:

Alcomogarradí Asociacíon Cultural dijo...

Hola Francisco, me llamo Antonio y vivo en Almería, soy coleccionista de tinta y material de escritura. Me ha encantado leer este articulo sobre César Giorgeta. Genial!!
Que parentesco tienes con César Giorgeta o su familia? por favor, si no te importa, puedes enviarme una fotografía por email a gran resolución de César Giorgeta y alguna de la fábrica? por favor, para mí es importante ya que mi colección trata sobre eso y me gustaría tener una ficha con la historia sobre César Giorgeta y algunas fotos.
Soy fotógrafo y colaboro con algunos museos en mi provincia... me gusta lo antiguo, la história y el coleccionismo de material de escritura. Tengo documentos, tintas, etc... también de Sama, Samas etc...

Un cordial saludo.
Antonio

email: antonioberenguel@hotmail.com

por favor, escribemé.